EL
TORNO, Agosto 1975.
Múltiples restos arqueológicos diseminados por el contorno, aluden a núcleos humanos de formas primitivas, que merecen un estudio a fondo para sacar conclusiones válidas y científicas. Con exactitud, nada podemos anticipar.
Sobre la fundación de El Torno hay pocas noticias. No debió existir
por el año 1254, cuando el Papa Inocencio IV firma la Bula Fundacional
de la Iglesia Placentina. Su nombre no figura en la relación de pueblos
y aldeas que han de contribuir al sostenimiento del nuevo Obispado.
La referencia más antigua la encontramos al principio del Libro 1º
de Casados. Dice: "Por los papeles que tiene D. Jerónimo Caballero
Paredes e Ibarra, escribano (?) de este lugar, se contempla que este lugar de
El Torno se fundó por los años 1300 y tantos, poco más
o menos. Pues por el testamento de D. Rodrigo Quijada que se otorgó aquí,
en el año 1320, consta haberse mandado enterrar en esta Iglesia, en el
lado del Evangelio, en que se hallaba enterrada su madre..." Lo firma el
7 de Agosto de 1770 el cura Bernardo Rubio Morales, después de asegurar
que es la noticia más antigua que ha encontrado sobre el pueblo.
Más de cincuenta curas han regentado la parroquia, desde que firmara
el Bachiller Gabriel Muñoz la primera partida de casados, el 18 de Febrero
de 1618.
El Libro 1º de Bautizados, consta que empezó el 22 de Septiembre
de 1619. Y el 11 de Marzo de 1648 está registrada el primer acta de defunción.
El solar de la iglesia sirve de cementerio para los vecinos del pueblo y el
de la Ermita de S. Sebastián se reserva para mendigos y transeúntes.
Curiosa es la clasificación de enterramientos en la iglesia. "Desde
el altar de S. Antonio para la puerta principal de la iglesia, son tres reales
el rompimiento. Desde dicho altar hasta el arco coral son seis reales. Desde
el arco hacia el altar mayor, doce reales". En 1706 el cura Lic. Pedro
Bravo Pérez, instituye una fundación para dotar "a la más
pobre huérfana y más recogida". Encomienda a Curas y Alcaldes
que la sigan y resuelvan en la iglesia, el primer día de Pascua de Navidad.
Así lo hicieron hasta bien entrado el siglo XIX.
Eterno recuerdo y máxima gratitud adeuda El Torno a uno de sus más
ilustres hijos, D. Juan Sevillano, Racionero en la S. I. Catedral de Plasencia.
Deseoso de ayudar a su muy querido pueblo, funda en 1735 una Capellanía
en beneficio de las benditas Ánimas del Purgatorio y una Escuela "para
que los niños tuviesen un Maestro que les impusiese desde su tierna edad
en el fundamento de la religión cristiana y misterios de la santa fe
católica, tan preciosos y necesarios para conseguir el último
fin para que todos fuimos creados". No descuida la formación integral
del niño y señala entre las obligaciones del Maestro la de "enseñarles
a leer, escribir hasta sin regla, y contar hasta las cinco reglas de sumar,
restar, multiplicar, medio partir y partir por entero, y demás que supiere".
El P. Rafael de la Calle y Sevillano, S.J., tal vez el hijo de más relieve
que ha producido El Torno, fue uno de los beneficiados de tan encomiable y aleccionadora
Fundación.
En el Libro 3º de Bautizados, el cura D. Bernardo Rubio, que tan pintorescas
y curiosas noticias del costumbrismo local nos ha dejado, afirma: "en el
año 1763, se hizo matricula de las personas que había en este
lugar de El Torno y entre grandes y pequeños hubo 799." El sencillo
censo nos da idea de la evolución del pueblo.
A partir del siglo XVI, hasta la desamortización de 1836, la Parroquia
poseyó cuantiosas y productivas propiedades, recibidas unas por legados
y otras por compra directa. Sus rentas facilitaron entonces la ampliación
del templo y la construcción de la Ermita de S. Sebastián, por
el año 1772. (Hoy su rentabilidad actual nos hubiera evitado pedir un
solo céntimo, para la reconstrucción realizada). Muchas fincas
conservan aun el nombre de la Cofradía a la que pertenecieron y es conocida
la costumbre de plantar en ellas un árbol los recién casados.
Cofradías importantes fueron: la del Santísimo, la de Ntra. Sra.
del Rosario, la de S. Lucas, la de los Mártires, la de las Ánimas
y la de la Vera-Cruz. En sus Estatutos y Libros de Contaduría podemos
aun admirar la profunda fe y la amplia generosidad de los torniegos de aquel
entonces.
La invasión francesa dejó marcadas y desagradables huellas en
El Torno. Las hazañas del tío Picote y un puñado de Lugareños
frente a un destacamento napoleónico y la reacción francesa por
el descalabro, nos han llegado por vía oral. Pero también quedó
constancia escrita en el Libro 3º, de Casados: "En 24 de Agosto de
1809 las tropas franceses pusieron fuego al lugar y se abrasaron como 219 casas,
quedando solo con 57, entre casas, casillas, tinados y caseríos. Y para
que conste a la posteridad lo firmo, Paniagua".
El 14 de Febrero, el P. de la Calle, estudiante aun, apadrina a uno de sus sobrinos,
al Bautizo asisten cinco Religiosas Carmelitas de Plasencia. Habían huido
"con motivo de la invasión". También un Padre del cercano
convento de Tabladilla se refugia en El Torno, y suple al párroco hasta
su muerte. Fue enterrado junto a las gradas del altar mayor, espacio reservado
a los sacerdotes.
El 30 de Agosto de 1810, el cura de El Torno tiene que pagar una contribución
de 31 reales y 28 maravedíes, impuesta por el General de las tropas Imperiales.
Se conserva el recibo.
Nada de extrañar tiene que frente a estos y otros desafueros de los invasores,
muchos torniegos no dudaran en enrolarse en las famosas guerrillas. Unos volvieron
llenos de glorias y honores, como D. Pedro Alonso, que llegó al grado
de Coronel. Otros cayeron peleando como héroes en el campo de batalla.
En el Libro de Difuntos están sus nombres y las honras celebradas por
sus eternos descansos. El 10 de Agosto de 1848, los habitantes del pueblo vivieron
un momento muy semejante al nuestro. Se desplomó el tejado de la iglesia,
desde la puerta principal hasta el primer arco, y la tribuna. Las obras costaron
1547 reales vellón oro. Regentaba la parroquia D. Eugenio Bajo de Mengibar.
Mayordomo: Gregorio Elizo. Habilitado: Fulgencio Serrano y Depositario: D. Simón
Alonso. Pocas noticias de interés a partir de estos momentos hay en el
archivo. Simplemente las de estadística y poco más. Las convulsiones
políticas de la vida nacional repercuten desfavorablemente en la vida
local. La Parroquia pierde sus bienes, las Cofradías desaparecen y las
Fundaciones se deshacen. En consecuencia, los valores espirituales se ponen
en entredicho. Surgen apetencias políticas camufladas de política.
En 1920, un cura para poder subsistir no le queda otra opción que vender
la Ermita de S. Sebastián. Nace la división y el odio. Gracias
a Dios esos tiempos se han quedado atrás. El derrumbamiento de parte
del tejado de la iglesia, -entre el segundo y tercer arco- en la noche del 21
de Abril de 1974, ha sido un motivo mas de unión entre todos los torniegos.
En menos de un año el templo ha sido casi totalmente reedificado. El
15 de Agosto de 1975, día de la Patrona, los corazones de todos los torniegos
participarán de una misma alegría al vivir las efemérides
de la reconstrucción. Y dispuestos a seguir con la voluntad unida para
reedificar también la iglesia viva, la comunidad auténtica, la
sociedad justa y fraterna que necesitamos.
La noticia quedará también archivada con nombres y números.
La posteridad verá en nuestra actitud una puerta abierta a las mejores
esperanzas, por el amor, la fe y el sentido de colaboración que nos ha
unido en un mismo afán.
Fuente
bibliográfica:
EL TORNO, Fiestas de Nuestra Señora de la Piedad. Programa. DL: CC-65-1975