
Adolfo Izquierdo nació en el pueblo serrano de El Torno (Cáceres) en las postrimerías del siglo XIX. De familia campesina, comenzó a asistir a la escuela a muy temprana edad.
En El Torno se había fundado una escuela de primeras letras en el año 1735. Según consta en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, los torniegos disfrutaron muy pronto del beneficio de la escolarización de masas, en una de las escuelas extremeñas mejor dotadas desde el punto de vista económico. Juan Sevillano, racionero de la Catedral de Plasencia aportó, en el año 1735, "un molino harinero de dos piedras, un lagar de aceite, olivares, castañares y huertos para hortalizas". El valor de las rentas producidas llegaba hasta hasta los 4000 reales. Estas propiedades, bien por mala administración, bien por otras causas, fueron perdiendo capacidad productiva, ya que unos años más tarde se valoraban en la mitad: unos 2000 reales de vellón. En el Valle del Jerte, en esa época sólo dos poblaciones contaban con escuela de primeras letras, El Torno y Tornavacas (1).
En el año 1860, el Rector de la Universidad Literaria de Salamanca realiza un nombramiento de maestros para distintas poblaciones. A El Torno le corresponderá Don Idelfonso González Batueca.
Por tanto, nuestro ilustre paisano pudo completar su escolarización primaria en su lugar de nacimiento. Su maestro observó que era un niño muy inteligente, capaz de dirigir y controlar la clase ya en edades tempranas. Sus padres debieron hacer un esfuerzo ingente para costear los estudios de su hijo, dado que en aquella época los recursos económicos eran escasos y las familias trabajaban de sol a sol para poder comer. Los estudios superiores los realizó en Salamanca y Cáceres, donde cursó Magisterio, saliendo como maestro a la edad de 18 años.
Enseguida se presentó a oposiciones consiguiendo su primera plaza en Baños de Montemayor. Siguieron a este bonito pueblo norteño otros destinos por la geografía cacereña, hasta que consigue una plaza en su pueblo natal. Allí desarrollará su labor docente durante unos cuantos años, en un clima de euforia social debido a la proclamación de la II República. Pero este período de adolescencia docente se verá alterado por diversos hechos históricos que marcarán su carrera profesional, obigándole a abandonar su querido pueblo y emigrar a Madrid en busca de sustento para los suyos. Don Adolfo fue un republicano activo aunque comprensivo con todos sus paisanos, fueran del signo político o religioso que fuaran. Participó en la vida social torniega cofundando una asociación cultural y recreativa, llamada La Amistad. Cuando estalló el Alzamiento nacional, la iglesia de El Torno fue asediada por las fuerzas políticas de izquierda y la puerta lateral fue incendiada. Don Adolfo se plantó delante de los republicanos instándoles a abandonar la violencia y haciéndoles desistir de su intención de arrasar la iglesia. Este hecho le pudo valer su salvación cuando fue destituído de su plaza de maestro durante 17 meses, acusado de republicano. Pero no avancemos acontecimientos. Cuando acaba la guerra los maestros son depurados, castigados y perseguidos. Nuestro querido paisano no fue una excepción. Casado, con cinco hijos, es desposeído de su plaza y de su sueldo. En un primer momento tuvo que esconderse en la sierra por temor a represalias políticas. Fue un encapotado más de nuestros montes. Pero como había sido cabrero conocía perfectamente la sierra y los cabreros que la habitaban. Fue canviando de choza periódicamente para no ser detectado. Sus amistades y familiares lucharon por restituir su honor. No debió pasarlo nada bien este hombre bueno al comprender que sus propios paisanos le habían denunciado. Para colmo muere su mujer, quedando viudo con 5 hijos. En esta situación, tuvo que vender las fincas heredadas de su familia para poder subsistir.

Para defenderse de las acusaciones formuladas en su contra, ha de viajar a la ciudad de Cáceres, caminando. Allí su buen hacer, su autodefensa y los avales de su bondad, certificados por algunos falangistas torniegos, hacen que le sea restituida la plaza, pero ahora en Calzadilla, en una especie de destierro. Logra volver a su pueblo, pero allí la vida ahora es difícil. El ambiente no es propicio para los que se habían significado como ilustres republicanos. Para salvar estas dificultades pide traslado a Madrid, donde obtiene una plaza en la población de Fuencarral. Comenzó ejerciedo la docencia en la escuela pública Vasco Nuñez de Balboa. Posteriormente cambia de escuela, al Grupo Escolar fray Luis de León, en Fuencarral, para ejercer el cargo de director, hasta que le llega su jubilación.

Siempre que pudo viajó al pueblo que le vio nacer. Cuentan, que en numerosas ocasiones realizó recitales poéticos en la plaza, encaramado en algún balcón, y que tenía mucho éxito dadas sus buenas dotes como orador. De su pueblo conservó muy buenos recuerdos y algunos no tan buenos. Siempre tuvo presente en su memoria la situación tan desagradable por la que tuvo que pasar.
Don Adolfo Izquierdo Elena dejó escritas obras de poesía, novela y teatro, aunque sus textos se encuentra actualmente dispersos, repartidos entre hijos y nietos. Tan solo se ha publicado el libreto dedicado al Padre La Calle, por lo que urge recuperar los textos para poder compilar y publicar su obra. Sería un acto de justicia para él y su familia y un beneficio para el pueblo torniego, muy escaso de obras escritas referentes a su historia. Él mismo le contó a un periodista placentino en 1970 algunos detalles de su aficción literaria y su pasión por la enseñanza:
-¿Tiene mucho escrito?
-Sí que tengo muchas obras; en prosa y en verso.
-¿A que edad obtuvo el título de maestro nacional?
-A los dieciocho años, en Cáceres.
-¿Su primer destino?
-Baños de Montemayor.
-¿El último?
-Director del Grupo Escolar Fray Luis de León, en Fuencarral (Madrid).
-¿Volvería a ser maestro nacional si naciese de nuevo?
-Desde luego que si. Estoy muy satisfecho de mi profesión.
ADOLFO IZQUIERDO: El Padre la Calle
ADOLFO
IZQUIERDO: El Tío Picote
1 La escuela en El Torno en 1923
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2 Los castigos