Don Adolfo Izquierdo Elena,75 años,
nos cuenta la historia del tío Picote.
El Torno fue fundado en tiempos de Carlos III.
Un veinticuatro de Agosto, El Torno fue arrasado por las tropas francesas. Antes, el tío Picote, su hija y los hombres torniegos les hicieron muy malas jugadas a los invasores.
Tuvimos ocasión de conocer, en El Torno, a un anciano. Vive en Madrid. Venerable por su edad, querido por todos sus paisanos torniegos y respetado por sus conocimientos sobre el pueblo que le vio nacer hace ya 75 años. Él quiere tanto a ese pedazo de tierra, que cada vez que tiene ocasión vuelve a pasar unos días entre sus familiares y amigos y a respirar los puros aires de su rincón cacereño. Con él hilamos la conversación para que nos hable y nos diga cosas. Su nombre, don Adolfo Izquierdo Elena. Maestro nacional jubilado.-¿Sabe Vd. cuando se fundó El Torno?
-No sé la fecha exacta. Pero debió ser allá par tiempos de Carlos III
-¿Y quienes lo fundaron?
-Según don Vicente Paredes y Guillén, de Plasencia, fueron unos individuos qua vinieron al lugar e instalaron un torno para hacer cuencas, platos de madera, palas, etc. De ahí que esta comunidad comenzara a llamarse El Torno.
-¿Sabe si se conservaron algunos trabajos de aquellos primeros hombres en El Torno?
-No creo que se conserve nada. Yo los he conocido cuando era niño; pero. Ya, todo ha desaparecido.
-Tenemos entendido que El Torno tiene su propia historia con motivo de la invasión francesa.
-Sobre ello, modestia aparte, he escrito una obra dramática.
-¿Su titulo?
-El del protagonista do la acción. El Tío Picote.
-Conozcamos entonces la historia del Tío Picote.
-Era un cazador de lobos, un hombre valiente, serrano.
-Perdone, Don Adolfo, un inciso, ¿hay lobos por estas tierras?
-Ahora no; entonces muchísimos.
-Prosigamos, con la historia.
-El Mariscal Soul, tomó la ciudad de Plasencia y repartió sus compañías de soldados por los diversos pueblos cercanos, en misión do requisa de munición de boca.
A este pueblo, vinieron precisamente un domingo. Al toque de misa, les vieron venir por un sitio que se llama Radas de San Hipólito y con toda prontitud, aquellos que les vieron, corrieron a avisarlo al pueblo. Los habitantes se congregaron precisamente en la Plaza, donde ahora esta ubicado el Ayuntamiento.
Ante las miradas de recato de los naturales del pueblo, se presenta una sección al mando de un sargento, exigiendo la entrega de alimentos para las tropas acuarteladas en Plasencia. Y dato curioso exigían la entrega de vinagre.
-¿Y por que esta exigencia tan extraña?
-Para hacer los gazpachos; como el sol de España les quemaba tanto, ellos buscaban por todos los medios los ingredientes propios de ese plato tan español que tanto calmaba su sed y les ayudaba a soportar la canícula.Ante la exigencia del sargento y los soldados, el alcalde de El Torno, que no es el personaje de la historia, les contestó rotundamente que no podía darles lo que pedían, ya que el general Costa o Cuesta (en unos libros he visto escrito Cuesta y en otros Costa), español, que había estado con anterioridad en el pueblo, se había llevado lo que había podido para sus tropas y que, por tanto, no podía dejar a la población sin alimentos.
Ante esta respuesta, el sargento francés golpeó al alcalde con la culata del fusil, en la mandíbula; fue entonces el Tío Picote el que intervino de forma valiente. Tomando una piedra, se la tiró con fuerza al sargento, que cayó al suelo, y con toda rapidez los vecinos cayeron sobre los soldados, desarmándoles.
-¿Quedaron prisioneros?
-No; curados los heridos, se les dejó en libertad para que marchasen a Plasencia. Pero ya los vecinos de El Torno comenzaron a prepararse más concienzudamente para una posible revancha del mariscal francés. Se reunió el pueblo entero y, tras muchas deliberaciones, se decidió que una comisión fuese a Plasencia para entrevistarse con el mariscal y le pidiese perdón por la acción contra sus soldados, explicándole al mismo tiempo las causas que la motivaron., Surgió entonces la figura de la heroína, la hija del Tío Picote, una real moza torniega. No se cómo se llamaba; yo en mi obra le doy el nombre de Irene. Se levantó como una fiera y dijo que de ninguna manera se haría eso; que lo que había que hacer era defender el pueblo a toda costa y luchar contra los franceses invasoresParece que los hombres se acobardaron un poco y la hija del Tío Picote les increpó: Si los hombres no sois capaces de ir, cobardes, bajaremos nosotras y defenderemos, con las uñas y los dientes, a España.
Ante esta actitud de la guapa moza torniega, los hombres reaccionaron bien. El Tío Picote les arengó, poniendo como ejemplo de valentía la que demostraba tener aquella hija suya y ya la coca fue más fácil. Los hombres se enardecieron y prometieron defender con honor aquel pedazo de tierra.
-¿Quien organizó la defensa y cómo se organizó?
-El Tío Picote se erigió en mandamás. Y se organizó de la siguiente forma: enviaron hombres para ocupar los cerros más importantes, las alturas mayores, a partir de San Polo y, por medio de silbidos, transmitieran la noticia de la llegada de los franceses en cuanto les divisasen. Esto ocurría alrededor del 10 de agosto, ya que la destrucción del pueblo acaeció el 24 del mismo mes.
Por aquella fecha, los silbidos de monte en monte trajeron la noticia al pueblo de que venían muchos soldados, una gomia, como se decía por aquí, de franceses; tantos, que parecían hormigas, según el lenguaje de la época.
Preparados los hombres y al mando del Tío Picote, marcharon a esperar a los franceses, apostados en un lugar desde donde se dominaría el paso de la tropa. Uno de los cerros donde se apostaron se llama Pincha Rana; el otro Gargantilla; entre los dos está la vaguada por donde habían de pasar forzosamente.
Colocó el Tío Picote a sus hombres, con la orden expresa de que no disparase nadie hasta tanto no lo hiciese el primero.
En esa vaguada, había una viña (ahora es un olí-var.) repleta de fruto; se conoce que la caminata despertó la sed de la tropa y su jefe dio orden de descansar y permiso para tomar la uva que quisiesen. Pusieron entonces sus fusiles en pabellón y fue entonces cuando el Tío Picote, aprovechando la circunstancia, hizo el primer disparo, matando al jefe. El fuego cruzado de ambas posiciones, hizo mella rotunda en la tropa francesa, que se desorganizó; se lanzaron entonces al ataque los torniegos e hicieron una buena escabechina; algunos lograron escapar y otros fueron hechos prisioneros y llevados al pueblo, sin que nadie osara molestarles.
-¿Que ocurrió después?
-En cuanto los soldados que escaparon llegaron a Plasencia, pusieron en conocimiento de su mariscal lo ocurrido. Entonces envió partes a El Torno con el mensaje de que si los prisioneros eran devueltos sanos y salvos, no volvería a enviar más fuerzas contra El Torno
Bajó entonces el Tío Picote con los soldados; pero no quiso entregárselos al mariscal francés, sino al corregidor de Plasencia, porque no reconocía la autoridad del invasor. Acompañado del corregidor, fue el Tío Picote a presencia del mariscal, que prometió no volver contra el pueblo.
-¿Y lo cumplió?
-Sigamos la historia. Volvió el Tío Picote al pueblo; los, hombres no se fiaban de la palabra del mariscal y llevaban razón.
Ellos tenían la consigna de arrasar los lugares donde muriese un francés y al poco tiempo, nada menos que todo un Regimiento se aprestó a tomar El Torno. De todas formas y a pesar de la superioridad numérica del enemigo, los torniegos, al frente del Tío Picote, organizaron algunas escaramuzas. Precisamente en el puente que hay en la garganta. La gente se marchó toda a la sierra, quedando solamente los hombres disponibles para la lucha de guerrillas.
Por aquella época, el lino estaba en las puertas de las casas secándose y los franceses lo utilizaron para prender fuego al pueblo: Yo he conocido caserones chamuscados y ruinas, de aquella acción francesa contra El Torno. Y entre el humo y las piedras de las casas, los guerrilleros dieron buena cuenta de muchos franceses.
-¿Y qué fue del Tío Picote y de su hija?
-Salvaron sus vidas y se dedicaron de lleno a las guerrillas que tanto hostigaron a las tropas invasoras.
-¿De donde sacó Vd. El material para reconstruir la historia y escribir el drama?
-Lo esencial de un cuento que publicó un señor de Plasencia, don José García Morgado; que fue funcionario del Juzgado.
Entre lo quo saqué de aquel libro, las tradiciones orales
torniegas y algo de imaginación escribí mi obra dramática.
-¿Tiene mucho escrito?
-Si que tengo muchas obras; en prosa y en verso.
-¿A que edad obtuvo el titulo de maestro nacional?
-A los dieciocho años, en Cáceres.
-¿Su primer destino?
-Baños de Montemayor.
-¿El último?
-Director del Grupo Escolar Fray Luis de León, en Fuencarral (Madrid).
-¿Volvería a ser maestro nacional si naciese de nuevo?
-Desde luego que si. Estoy muy satisfecho de mi profesión.
Agradable fue la charla con don Adolfo Izquierdo. Un hombre joven de 75 años, transpirando bondad, simpatía y gracia por todos sus poros. Nos contó la historia del Tío Picote y de su bellísima hija, torniegos ilustres que dieron una lección de valentía, heroísmo y amor a la Patria cuando los franceses invadieron la geografía peninsular.Extremadura. Diario extremeño,A. DE LA VEGA, La provincia palmo a palmo, pg. 11, 19-8-1970.