San Lucas El Pijotero.


El pueblo llano ha mostrado con ciertos santos -con San Antonio, sobre todo- un trato tan familiar que, a veces, raya en lo irreverente.

San Lucas se festeja a lo grande en El Torno, cuyos habitantes han tenido fama de ser tan hospitalarios que llevaban a los forasteros a sus casas para degustar los guisos de La Machorra. Por eso entonan, con la música de la popular canción El Pájaro:

Ya viene San Lucas
por la Picotilla
diciendo a las mujeres
que hagan perrunillas.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.

Un cabrero me llama
desde la cumbre
que le suba tabaco,
papel y lumbre.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.

Dicen que no me quieres
porque soy pobre,
más pobre es la cigüeña
que está en la torre.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.

Una paloma blanca
y otra sin color,
una me roba el alma
y otra el corazón.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.


Ya viene San Lucas
la pitarra también;
mataremos la machorra,
pondremos la sartén.


El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.


Dicen que los cabreros
no saben bailar,
detrás de una retama
se van a enseñar.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.

Una sartén sin mango
me dió mi suegra,
cada vez que reñimos
la sartén suena.

El pájaro ya vendrá,
ya vendrá, el pájaro.


Ya viene San Lucas
y el pájaro también
mataremos la machorra
y comeremos enla sartén.

 

El pájaro ya está aquí,
ya está aquí, el pájaro.

 

Ya se va San Lucah,
el pijotero,
y nos deja la casa
sin forasteros.


El pájaro ya fue,
ya se fue, el pájaro.

 

Al presente, la riqueza costumbrista y folclórica de El Torno se ha visto muy menguada. A San Sebastián apenas lo festejan, y su ermita se ha transformado en almazara de aceitunas. La degradación de la cultura popular parece un proceso irreversible. Lo rural sucumbe bajo el peso de la prestigiada cultura urbana. Signos de los tiempos que corren.

 

Cada vez es más difícil contemplar el Baile del Roscón durante los pasacalles de las, otrora, pomposas bodas torniegas, con sus largas vísperas y tornabodas. Aunque en Carnavales puede asistirse a La Vaquilla, espectáculo de remedo taurino, colorista y de protagonismo exclusivamente femenino.

 

El folclore musical torniego sobrevive con el empeño de los tamborileros del lugar, que alegran las calles serranas al son de flauta y tamboril. Los cabreros han sido buenos artífices de estos instrumentos populares. Recordemos que, hasta la conversión al cerezo, la economía torniega tenía un fuerte componente ganadero. El pueblo surgió como enclave pastoril para colonizar los pastos de la Trassierra, en el bajo Valle. Ya antes se habían asentado en las inmediaciones, en el sitio de Los Romanejos, tribus ibéricas e hispano visigodas dedicadas al pastoreo.

 

Texto de Fernando Flores del Manzano, extraído del libro:

Plasencia y El Valle del Jerte. Historia y naturaleza. Pgs. 115-117

Patronato de Turismo y Artesanía de la Exma. Diputación de Cáceres. 1994

 

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